Cabezabellosa se muestra agazapada tras el cerro del Búho o del Castillo, en una pequeña vaguada a los pies del pico Pitolero que forma parte de los Montes de Traslasierra, su especial ubicación en la divisoria de los valles Ambroz y Jerte le permite disfrutar de unas excepcionales vistas.

Puerta al Valle del Jerte desde las tierras de Granadilla, es un entorno perfecto para el pastoreo de ganado caprino, un oficio que ha marcado el devenir del municipio y su entorno y cuya importancia queda plasmada con multitud de edificaciones para el ganado y auxiliares existentes en sus campos y en el propio casco urbano.

En sus cercanías existen pruebas de la presencia humana desde antiguo con restos vetones, romanos, visigodos y árabes que aprovecharon el entorno y por la necesidad de control del territorio, de ahí el topónimo “el Castillo”. En el siglo XII Alfonso VIII reconquista estas tierras y las deja bajo la jurisdicción del Obispado de Plasencia y ya en el siglo XIX Cabezabellosa se constituye como municipio independiente.

Cabezabellosa posee un entramado urbano compacto y desordenado en su parte antigua, las edificaciones se apiñan unas contra otras formando calles estrechas y tortuosas que se unen, en algunos casos, en ángulos imposibles. Singular por su trazado es la Calle Larga y como espacio abierto más significativo cuenta con la Plaza que conserva algunos soportales y su magnífico ayuntamiento.

Vista General

Pese a un mal entendido desarrollo con el que ha perdido parte de sus construcciones tradicionales, aún se conservan muchos ejemplos de pequeñas edificaciones en granito en sus calles y en sus viviendas bellos ejemplos del uso de la cantería labrada, la carpintería o la cerrajería. Sobresalen las edificaciones nobiliarias de la familia Carvajal.

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El entorno es un tapiz de verdes salpicado por el gris de los afloramientos graníticos con grandes peñascos redondeados. Según va ascendiendo la sierra la dehesa pierde protagonismo y aparecen bosques de robles y castaños junto a pequeñas praderas, tierras de huertas y frutales que ocupan la parte central y ya en las partes altas monte y pastos.

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Cabezabellosa cuenta con muchos y variados elementos de Interés como la Iglesia de San Lorenzo, la Ermita de Nuestra Señora del Castillo, las ermitas de San Antonio y de Los Mártires, el Centro de interpretación del Cabrero, los Lavaderos o Chorritos, su urbanismo y la arquitectura tradicional.

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De su entorno natural destaca el Roble Romarejo, declarado árbol singular, el paraje del Cerro del Búho o del Castillo donde además hay 6 vías de escalada deportiva y el pico Pitolero cuyas vistas dominan gran parte de la provincia cacereña y que es utilizado como base para la práctica del vuelo libre en parapente y ala delta.

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Es imprescindible para cualquiera que quiera conocer los paisajes del norte de Cáceres visitar el mirador de la Ermita del Castillo, más conocido como el mirador de Cabezabellosa, un espacio único que se complementa perfectivamente con un paseo para descubrir los tesoros naturales y patrimoniales de Cabezabellosa.